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2014-26.06 Lanzamiento del Catálogo de Los Sonidos Posibles

 

Palabras de Mesias Maiguashca en el Lanzamiento del Catálogo del evento LOS SONIDOS POSIBLES, en el Centro de Artes Contemporáneas, en Quito, el 26 de Julio de 2014.

Distinguidos amigos:

El día de antes de ayer, en un evento dedicado al trabajo de L.H. Salgado, pude recapitular la suerte del artista dedicado a la llamada música académica en nuestro país.  Salgado, tozudo y empeñado, creó un centenar de obras, de las cuales la mayor parte él mismo no pudo escucharlas. Recién ahora empieza, más mal que bien, nuestra sociedad a hacerlo sonar. Todavía nos deben nuestras orquestas, a más de 30 años de su muerte, una ejecución integral y grabación de sus 9 sinfonías.

He tenido mejor suerte. Pero, la pregunta es dolorosa: tal vez por que he hecho mi carrera en el exterior? De no haber tenido esa oportunidad, habría podido existir musicalmente? La respuesta me duele: creo que no.

Sí. He hecho mi carrera en el exterior. Pero desde siempre he deseado participar mi quehacer con el ambiente cultural del país. Nuevamente, he tenido mucha suerte. Pues más allá de la dureza e indiferencia institucional han habido iniciativas privadas e individuales quienes consecuentemente me han permitido dialogar con el ambiente cultural del país, y a quienes deseo, por una parte agradecer, por otra parte rendir homenaje.

Hablo primeramente de Wilson Hallo y la Galería Siglo XX. Aunque el interés principal de Hallo fue el arte plástica se autodenominaba él mismo como un “agitador cultural”.  Wilson fue un medidor muy sensible de esa “agitación cultural” y  la promovió  a capa y espada. Wilson fue siempre atento a mis inquietudes. Mi primera visita en mis frecuentes viajes al país fue a él y su Galería.  Juntos iniciamos muchas primicias, tales como los primeros conciertos con música electrónica y experimental.

Cecilia Saénz, colaboradora de Milton Estévez en la organización de los Festivales de Música Contemporánea, dedicó mucho de su energía a la promoción de la música contemporánea en el país. A principios de siglo fundó el Festival de Compositores Ecuatorianos. El primero fue dedicado a Luis H. Salgado, el segundo a Gerardo Guevara y el tercero a mi persona. Esa fue la primera ocasión en que se pudo hacer conocer mi trabajo de una manera coherente en el país. Recuerdo su ironía cariñosa al referirse a mis “objetos sonoros”, como tus “mamotretos”. El deterioro de su salud impidió a Cecilia continuar con su obsesión.

Desde principios del año del decenio del 2000 conozco el trabajo de la agrupación “El Oído Salvaje”. Desde un principio me fascinó su frescura intelectual y su capacidad de gestión “sin medios”. “Si se puede” ha sido su lema y lo sigue siendo. Recuerdo todavía el día  hacia comienzos del 2011, en que formulé en un página el proyecto “La Canción de la Tierra” y, desde un principio ya desalentado por la previsible “marcha por las instituciones” con los previsibles nos y no hay plata y vuelva mañana y no se puede, lo mostré a Fabiano Kueva. Leyó el proyecto y me dijo sencillamente “si se puede, comenzamos mañana”.  Así principió una colaboración que culminará la siguiente semana y que ha incluído el estreno de la Canción de La Tierra, exactamente hace un año, la exposición documental Los Sonidos Posibles en el CAC y la Instalación sonora  Yakushimi, el lenguaje del Agua, el 3 de Julio en el Yaku, Museo del Agua. Todo ello con el soporte paciente, enérgico y continuado de Ana Rodríguez.

Mi agradecimiento a todas las personas nombradas y a las instituciones que representan. Pero a mi agradecimiento deseo ligar el pedido explícito de que estos esfuerzos sean continuados: que cada año se realicen documentaciones sobre el trabajo de diferentes compositores; que cada año se estrenen obras ambiciosas, innovativas de jóvenes compositores.

Para terminar: entiendo que los tiempos cambian, tienen que cambiar. Dos palabras a los creadores, particularmente los compositores jóvenes. No aceptemos el régimen que condenó a Salgado al silencio, reclamemos con tozudez nuestros derechos de hacernos escuchar, asumamos el destino que nos queremos dar: limpiar telarañas, desalambrar.

Gracias,

26 de junio de 2014